Impuestos medioambientales, ¿en qué consisten?

Los impuestos ambientales son aquellos destinados a penalizar los comportamientos negativos para la conservación del planeta. Parten del principio de que quien contamina, paga y son esenciales para frenar el cambio climático.

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Impuestos medioambientales, ¿qué son?

Según el marco estadístico desarrollado en 1997 por Eurostat, la Comisión Europea, la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) y la Agencia Internacional de la Energía (IEA), los impuestos ambientales son «aquellos cuya base imponible consiste en una unidad física de algún material que tiene un impacto negativo, comprobado y específico sobre el medioambiente».

Reducir la emisión de gases de efecto invernadero a nivel mundial es una de las principales claves para combatir el cambio climático. Es por ello que estas organizaciones internacionales, organizaciones ecologistas y numerosos economistas coinciden en que la herramienta ideal son los impuestos verdes.

Qué gravan los impuestos verdes

Aunque cada país cuenta con sus propias leyes de derecho medioambiental, existen unos hechos imponibles a nivel internacional que son:

  • Los productos energéticos. Gasolina, diésel, gas natural, carbón, producción de electricidad con combustibles, etc. Productos cuya combustión genera emisiones de CO2.
  • Las emisiones de dióxido de azufre (SO2) producidas por la combustión de productos petrolíferos y la quema de carbón.
  • Las emisiones de monóxido de nitrógeno (NO) y dióxido de nitrógeno (NO2) que producen los vehículos de combustión.
  • Las emisiones de dióxido de carbono (CO2).
  • Las fuentes de polución del agua. En esta categoría encontramos pesticidas, fertilizantes artificiales, ácidos, etc.
  • Los productos que reducen la capa de ozono.
  • La gestión de residuos. Estos pueden ser domésticos, comerciales, industriales, de construcción…
  • El manejo de la tierra y la extracción y uso de recursos naturales.
  • El transporte. Comprende la matriculación, uso, importación o venta de vehículos contaminantes.
  • El ruido producido por el despegue y aterrizaje de los aviones.

La temperatura global ya ha aumentado 1,1 °C desde la época preindustrial. El objetivo del Acuerdo de París es mantener el aumento por debajo de los 2 °C y tratar de limitarlo a 1,5 °C. En caso de que esto no se cumpla, las consecuencias podrían ser catastróficas. Es por ello que los impuestos verdes son una herramienta tan importante para frenar el cambio climático.

En un escenario sin regulaciones, una empresa podría fabricar un producto de manera contaminante sin considerar su impacto sobre el medio ambiente. Esto es lo que en economía se conoce como externalidad. 

La finalidad de los impuestos medioambientales es obligar a pagar una tasa a los contaminadores bajo el principio de quien contamina, paga. De esta forma el precio refleja también el coste de estas externalidades.

Si te surgen dudas acerca de los impuestos verdes, o de cualquier otro tipo de impuesto respecto a tu empresa o tu actividad, no dudes en consultarnos.

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